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Quito y sus zonas rurales abren espacios alternativos para teletrabajadores

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Julio 15, 2021 (El Universo) Trabajar desde casa se convirtió en la rutina diaria desde que empezó la pandemia. Pasar horas sentado frente al computador sin cambiar de postura, estar pendiente del celular, de que la señal de internet no falle, entre cuatro paredes y escuchando los ruidos del vecindario son parte inevitable de jornadas agotadoras, con altos niveles de estrés.

Para quienes tienen hijos o personas bajo su cuidado, la carga es mayor; mientras que para aquellos que viven en zonas menos ruidosas o en casas amplias, con áreas verdes cercanas, el teletrabajo ha podido ser más llevadero.

Esta realidad ha obligado a algunos teletrabajadores a buscar sitios diferentes a sus hogares, con el fin de distenderse y relajarse un poco durante sus actividades laborales. Y si ese sitio incluye comida, lugares de esparcimiento y una buena señal de internet, mejor.

Por el lado de la oferta: hoteles, cafeterías, restaurantes y complejos turísticos van tras este nicho de consumidores. En Quito y sus cercanías hay varias alternativas que van consolidándose e, incluso, proyectándose más allá de la pandemia.

Diego Ochoa, administrador de El Cafecito, en la zona de La Mariscal, cuenta que allí se decidió duplicar el plan de megas y añadir tres rúteres. Con cuatro aseguraron la suficiente potencia como para atender a clientes regulares y a teletrabajadores.

El establecimiento, que también ofrece alojamiento, está a tres cuadras de la ruidosa plaza Foch y ha funcionado por 25 años en una casa antigua de dos pisos, con ventanas grandes y un amplio patio rodeado por árboles y plantas.

“Estamos atrayendo a más teletrabajadores que antes”, dice Ochoa, porque antes de la pandemia pocos iban con el fin de trabajar.

La pandemia ha sido severa con el sector turístico. Las pérdidas en ventas ascienden a $ 3.000 millones entre marzo de 2020 y abril de 2021, según reportes del Ministerio de Turismo. El Banco Central (BCE), por su parte, reveló hace poco que la rama de alojamiento y servicios de comida fue la tercera actividad económica más golpeada durante el primer trimestre de 2021, con una caída del 9 % en comparación con el primer trimestre del año pasado.

Aunque el segmento de teletrabajadores no es mayoritario, quienes se han fijado en este mercado ya han podido generar ingresos.

Según el Ministerio del Trabajo, con corte al 9 de julio pasado, hay 457.213 empleados que trabajan desde sus hogares (286.401 de entidades públicas y 170.812 de empresas privadas). Ellos representan el 17 % de un total de 2,6 millones de trabajadores con empleo adecuado en el país, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Para atender a los teletrabajadores, los locales se han adaptado, empezando por incrementar la capacidad de conexión a internet, pues los clientes requieren de una señal estable. También adecúan el mobiliario para dar más comodidad. Fuera de la ciudad también hay opciones que se inscriben en esta tendencia.

Juan Andrés Rodríguez, gerente de Estancia de la Campiña, situada en la parroquia de Nono, a 30 kilómetros al occidente de Quito, cuenta cómo ha ido cambiando su giro de negocio, luego de ser un espacio familiar y para parejas.

Con la disminución de la afluencia de huéspedes, resolvió ampliar su público objetivo para teletrabajadores, quienes luego de la comida y antes de retomar sus jornadas suelen caminar por los senderos y montar a caballo.

En Santagua Termas de Chachimbiro, ubicada en el cantón Urcuquí (Imbabura), también se abrieron a los teletrabajadores, porque recibían constantes llamadas de personas que preguntaban por los servicios y la conectividad del lugar, señala su gerente, Xavier Posso.

En este establecimiento, se adecuaron mesas y se mejoró la cobertura de internet.

Posso cuenta que entre marzo y junio de este año recibieron a varios teletrabajadores, pero en las últimas semanas la afluencia ha bajado. Él lo atribuye a que cada vez más empleados regresan al trabajo presencial. Sin embargo, aquello no los desanima y piensan continuar difundiendo a las termas como una alternativa para quienes sigan en la modalidad de trabajo remoto.

Diego Vivero, propietario de Pizza Sa y presidente de la Agremiación de Restaurantes de Pichincha (Agrepi), considera que algunos negocios no se enfocan en este nicho, porque en ocasiones significa tener a una persona por un largo tiempo usando internet sin generar consumos representativos.

No obstante, es una opción que se mantendrá en el mercado, comenta, y agrega que el gremio desarrolla campañas para que los establecimientos cumplan a cabalidad con todos los protocolos de bioseguridad y puedan brindar un servicio seguro.

Fuente: https://www.eluniverso.com/noticias/ecuador/teletrabajo-cafeterias-hosta...