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El proceso de nivelación educativa durará 4 semanas

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Septiembre 7, 2021 (El Comercio) Tras el inicio del año escolar en el régimen Sierra-Amazonía, Adela García tiene una preocupación. Se pregunta cómo ayudar a su hija Amy, de 8 años, para que desarrolle los conocimientos que no adquirió durante la pandemia.

En las clases virtuales, la niña no capta bien los temas, cuenta su madre. “Yo debo atender a cada clase para volver a explicarle”. En esa modalidad seguirá, por lo que Adela mantiene su compromiso de ayudarla.

María Elena Calvopiña, docente de un plantel fiscomisional de Quito, señala que los padres como Adela temen que sus hijos no estén aprendiendo lo necesario por la pandemia. “Tienen miedo, por ejemplo, de que no aprendan a leer”.

Por eso, la maestra prepara su material lúdico y didáctico para las primeras clases, en las que nivelará a sus niños con ayuda de juegos, proyectos y refuerzos académicos.

1,7 millones de estudiantes empezaron el año escolar en Sierra y Amazonía. Con ello arrancó el nuevo Plan Nacional de Nivelación Educativa, dijo la ministra María Brown.

En el inicio de este plan estarán los 2 000 planteles que tuvieron los peores resultados en las pruebas estandarizadas de lectura y matemáticas. Se incluyen los del régimen Costa, en donde se arrancará en el segundo quimestre.

Tras el cierre de las escuelas habrá un gran desnivel en los estudiantes al empezar este nuevo año, señala la directora de Educación de Grupo Faro, Paola Jácome. “Unos tuvieron óptimas condiciones de conectividad y otros, no”. La consecuencia, dice, será un progreso mucho más lento.

En la Unidad Educativa Yanahurco, ubicada en el cantón Mocha (Tungurahua) nivelarán a sus 324 alumnos, señala su rectora, Ana Yucailla. Aplicarán el documento de Orientaciones para la Nivelación, emitido por el Ministerio de Educación para el ciclo 2021-2022 de Sierra y Amazonía.

En este se establece un proceso de cuatro semanas, antes del desarrollo del currículo correspondiente al nuevo año.

La primera corresponde a tareas diagnósticas, a través de una caja de herramientas para la evaluación. Según las orientaciones, se trata de la recolección de evidencia de las habilidades. Los instrumentos se centran en las áreas de matemáticas y lengua.

En la segunda y tercera semanas se establece la resolución de problemas, comprensión lectora y escritura. Y la última es de retroalimentación y refuerzo, dice el documento.

Para la psicopedagoga Cristina Tapia, lo ideal sería que se aplicasen pruebas diagnósticas para determinar el nivel de aprendizaje real de los niños y adolescentes. Tras ello, sostiene, sería necesario realizar una adaptación curricular general, desde el nivel central de educación (Ministerio).

“Si la brecha es significativa, se deberán escoger los contenidos que tengan relación con los próximos temas o priorizar los de mayor relevancia”. Esto debería ser más fuerte en el sector fiscal, dice Tapia, aunque el particular no estaría excluido del proceso.

El retraso pedagógico y de habilidades sociales es alto, incluso en el sistema particular, señala Vinicio Aldaz, representante de la Corporación de colegios privados (Corpeducar). Por ello, sostiene que preparan una serie de diagnósticos para proyectar acciones.

El Terranova, por ejemplo, ha nombrado al primer mes de clases ‘La unidad cero’. Este tiempo les permitirá reforzar conceptos básicos para continuar con el contenido del año en cada nivel, señala el rector, Gustavo Ramos.

Cada profesor, dice, aplicará una prueba diagnóstica y hará un análisis de la información que recibió por parte de los maestros que finalizaron el período anterior con cada grupo. Así, indica Ramos, conocerán si hubo algún tema que no concluyeron o no quedó claro.

El 30 de septiembre finaliza este proceso y empezarán con los contenidos del nuevo año, ya que el plantel particular de Quito arrancó su año escolar el 30 de agosto, detalla su rector.

La especialista Tapia pide no olvidar que además hay afectaciones emocionales por el confinamiento. Los departamentos de psicología, dice, deben crear un programa de acompañamiento.

La Unesco, la Unicef, el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos realizaron un estudio en Latinoamérica, cuyos resultados se presentaron en junio. Este muestra que el alcance de la pérdida de aprendizaje no se suele medir.

Solo un poco más de un tercio de los países informaron sobre acciones para medir los niveles de aprendizaje en la educación primaria o el primer ciclo de secundaria, a través de una evaluación estandarizada en el 2020. Mientras que el 58% de los países informaron haber realizado evaluaciones formativas en el aula.

Medir la pérdida de aprendizaje es un primer paso fundamental para mitigar sus consecuencias, dice el estudio. “Es vital que los países inviertan en la evaluación”.

La nivelación debe ser contextualizada a la realidad de cada plantel, señala la decana de Educación de la Universidad Católica, Diana Calderón.

La prioridad, añade, debe estar en el desarrollo de habilidades y competencias, más que en la memorización de contenidos perdidos. “Los vacíos de ese tipo se irán llenando a lo largo de los años”.

Fuente: https://www.elcomercio.com/tendencias/sociedad/proceso-nivelacion-educat...